Y no abrió los ojos
Pensaría que me fuera
Que me iría
Pero sus manos fueron como de ciegos
a la mano
Me llevo
Me dejo que subiera
Que no me quedara en el sur
Que no estuviera mirándole los pies
Sacudió la mente
Y ella me llevaba, me guiaba como ciego...
Y me sintió
Ese palpitar de sus manos era bello
sin abrir los ojos
Juzgaba pertinente no abrirlos
Una humedad llovía en su entrepierna
Y sus manos daban forma a mi cara
Acerco sus labios a mi pecho
El olor que desprendía era más que bello
Le gustaba
Entre las cobijas sentía el calor de mi muslo
De mis muslos
Su pierna atrapo mi muslo
al acercarla
No pudo evitar sentir la madurez de mi sexo
El ardor
El calor
El color, inclusive
Sus manos podrían ir, pero prefirió darle forma con sus piernas
Abría las bocas, mordía, mientras los muslos encontraban como frotar aquello