Cuidados de mujer
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Satisfacción del apetito Sexual

La Sexualidad en el género humano

En el Hombre

El proceso consistente en despertar y satisfacer apetito sexual en el varón consta generalmente de varias fases:

El proceso consistente en despertar y satisfacer apetito sexual en el varón consta generalmente de varias fases:

1. El cuerpo entero, en particular sus tejidos nerviosos y conjuntivos, se halla en un estado suficiente de reposo, oxigenación, nutrición, etc., para predisponerlo a la actividad sexual.

2 Los testículos y otras glándulas reproductoras de hormonas segregan una cantidad adecuada de hormonas sexuales, en particular andrógenas, que se vierten en el torrente sanguíneo e infunden una sensibilidad conveniente a los órganos genitales.

3. Todo el organismo recibe un constante incentivo de estímulos físicos y psicológicos, de suficiente grado e intensidad, para excitar los centros nerviosos del cerebro y parte inferior de la médula espinal (región raquídea).

Los principales estímulos que acostumbran a poseer eficacia son los que llegan a través de la vista, el tacto y el pensamiento de un objeto sexual, en particular un miembro determinado del sexo opuesto.

4. Cuando los nervios centrales del sistema cerebro espinal reciben un estímulo, se produce inmediatamente, como estímulo-respuesta, una afluencia de sangre al glande y el cuerpo del pene, endureciéndose y obligándolo a elevarse o a ponerse en erección, formando un ángulo recto con el cuerpo.

5. Al propio tiempo, una gota viscosa que facilita el deslizamiento de la punta del glande y la eyaculación, es segregada por las glándulas de Cowper, situadas en la parte anterior de la uretra. Este líquido lubricante puede contener a veces esperma, pero casi siempre se trata de una secreción de dichas glándulas. Puede hacerse escaso y desaparecer por completo con la edad.

6. Impelido por su creciente excitación, el varón trata de aplicar una fricción continuada a las partes sensibles de su pene y se esfuerza por enfocar y concentrar sus movimientos pelvianos en particular si tiene comercio sexual a fin de que también éstos envíen impulsos a los centros nerviosos, junto con las continuas sensaciones que les llegan del miembro viril. Al propio tiempo, puede efectuar movimientos con los labios, manos, hombros, etc., que también envían señales al sistema cerebroespinal

7. Los impulsos excitantes circulan constantemente y de forma creciente en ambas direcciones: del pene y otros órganos al cerebro y la médula espinal, y recíprocamente, para ser enviados nuevamente a los centros nerviosos desde estos órganos periféricos.

8. Finalmente, cuando los movimientos del pene, del cuerpo y las fricciones han acumulado gran cantidad de impulsos neuromusculares de gran intensidad, los centros nerviosos envían unas convulsiones arrítmicas que desencadenan el orgasmo.

El orgasmo, en el hombre suele ir acompañado de la eyaculación; pero también puede producirse sin eyaculación; especialmente en adolescentes u hombres maduros

El orgasmo está acompañado normalmente de intensas sensaciones de placer en el pene y otras partes del cuerpo, y también por varias clases de sensaciones y espasmos psicofísicos, entre los que se cuentan: un notable aumento en el número de pulsaciones, elevación de la presión sanguínea, del ritmo respiratorio, de las secreciones genital, nasal y salival, congestión pelviana y movimientos musculares en la pelvis, los muslos, los brazos y piernas, los músculos abdominales y casi todos los sistemas musculares mas importantes del cuerpo.

Del mismo modo que el varón corriente, o medio, es más alto que la mujer corriente, aunque existen algunas mujeres mucho más altas que algunos hombres, también pueden existir algunas mujeres mucho más sexuales, que respondan con mucha mayor rapidez al estímulo y experimenten el orgasmo con mayor facilidad que algunos hombres

En la Mujer

Por lo que actualmente se sabe, la excitación sexual y su satisfacción en la mujer, se produce de manera muy similar a como ocurre en el hombre, salvo algunos cambios fisiológicos propios de los órganos femeninos.

Cuando se produce el orgasmo en la mujer, las paredes de vagina y las glándulas de Bartholin pueden expulsar gran cantidad de flujo, lo cual puede hacer pensar en que se produce el equivalente de la eyaculación masculina. Pero, en realidad, no existe ninguna analogía con la expulsión del semen.

Una cuidadosa consideración y examen de las pruebas clínicas y experimentales que se poseen, nos permiten establecer las siguientes conclusiones:

1. La mayoría de los hombres se excitan con más facilidad y rapidez que las mujeres. Existe, sin embargo, una pequeña minoría de mujeres que se excitan instantáneamente ante unos estímulos sexuales determinados y cuyo apetito carnal suele despertarse con mucha mayor frecuencia que el de la mayoría de los hombres.

Pero la mujer normal de nuestra sociedad tiene que realizar un esfuerzo mayor que el hombre corriente para enfocar su atención en ideas sexualmente excitantes; necesita un período más largo de activa estimulación física de las partes eróticas de su cuerpo antes de .sentirse suficientemente excitada para alcanzar el clímax sexual

2. Casi todos los varones de nuestra sociedad pueden alcanzar el orgasmo en menos tiempo que la mayoría de mujeres, aunque en este caso también existe una pequeña minoría femenina capaz de experimentarlo con la misma rapidez o incluso antes que el varón normal. Cuando la mujer normal recibe estímulos directos -lo cual generalmente puede lograrse mejor mediante manipulación del clítoris que por introducción del miembro viril-, suele tardar de cuatro a cinco minutos en alcanzar el clímax, mientras que el varón normal, en las mismas circunstancias, tarda de dos a cuatro minutos. Pero cuando la mujer recibe estímulos indirectos, como suele suceder durante el coito, suele tardar de diez a veinte minutos en experimentar el orgasmo, y ocurrir que ni siquiera llegue a experimentarlo.

3. Muchas mujeres muestran una sensibilidad difusa, mientras que muchos hombres poseen una sensibilidad específicamente genital a los estímulos sexuales. Así, los varones muestran con frecuencia un interés exclusivo o principal en el contacto genital, mientras que las mujeres sienten el mismo o mayor interés por los besos, caricias y otros escarceos sexuales del contacto genital. Al propio tiempo, no hay pruebas que indiquen que el miembro viril sea más sensible que el clítoris, ni que los pezones masculinos sean menos sensibles que los femeninos. Además, existen mujeres que sienten mayor atracción por los contactos genitales que por los contactos pregenitales, del mismo modo hay ciertos hombres que se sienten enormemente atraidos por los juegos eróticos preliminares, que les excitan tanto como la cópula activa

4. Cuando una mujer se halla excitada sexualmente y experimenta un orgasmo reparador, existen muchas probabilidades de que pueda repetirlo, transcurrido relativamente poco tiempo, hasta experimentar media docena de orgasmos completos. Algunas mujeres incluso pueden experimentar diez, veinte, treinta o más orgasmos seguidos, con alternativas de mayor y menor goce, en un período de media hora, o una hora, después de experimentar el primero. A este respecto, las mujeres suelen ser sexualmente "superiores" a los hombres, pues éstos generalmente necesitan un período de descanso de media hora, o' incluso más, entre orgasmo y orgasmo; y sólo muy raramente pueden experimentar más de tres o cuatro en un lapso de varias horas.

5. si bien el orgasmo masculino sólo dura, por lo general, unos segundos, el femenino parece prolongarse con frecuencia a un tiempo mayor. En algunos casos, en especial cuando no está seguido de otros, decrece gradualmente y no con rapidez

6. Aunque el orgasmo masculino puede ser muy intenso y placentero, a menudo abarca una gama de intensidad muy amplia, pues no siempre produce el mismo placer. El orgasmo femenino también posee una amplia gama de intensidad, quizá mayor incluso que la del hombre. Cuando se experimenta en toda su intensidad, puede provocar una sensación de goce extraordinario y relajante. Pero con frecuencia no posee intensidad y sólo satisface de una manera suave o moderada

El orgasmo femenino es susceptible de clasificarse con cierta vaguedad en las dos categorías de orgasmo menor y mayor; sólo éste es completamente liberador y satisfactorio. A veces el orgasmo femenino menor equivale a una aguda excitación del clítoris, mientras que el mayor se acompaña de una aguda excitación de la vagina; pero no existen pruebas en favor de este aserto. Por el contrario, muchas mujeres sólo pueden alcanzar el orgasmo mayor mediante un estímulo directo del clítoris, mientras que la introducción del miembro viril en la vagina sólo les produce, en el mejor de los casos, un orgasmo menor

7. Si bien casi todos los varones de nuestra sociedad alcanzan el apogeo de su actividad sexual en su adolescencia, poco antes de cumplir los veinte años, las mujeres tienden a alcanzarlo cuando frisan en los treinta años. Aun no está claro hasta qué punto esta lentitud de maduración sexual se debe a factores biológicos y está relacionada con las inhibiciones sexuales que pesan especialmente sobre la mujer

De todos modos, cuando ésta alcanza el apogeo de su excitabilidad sexual, tiende a mantener un nivel bastante seguido de apetito y satisfacción durante veinte o treinta años o más. Algunas mujeres, incluso, muestran una mayor excitabilidad sexual después de alcanzar la menopausia.

En cambio, casi todos los varones; experimentan una lenta, pero segura, disminución en el deseo y el rendimiento sexuales después de cumplir los veinte años.

Esto es particularmente cierto en aquellas mujeres que, a causa de su sexualidad especialmente elevada, son propensas a tener muchas aventuras premaritales, sin caer en la prostitución. Esta clase de mujeres suelen excitarse con tanta facilidad y satisfacerse sexualmente tan pronto, que sus compañeros masculinos se llevan la errónea creencia de que todas las mujeres normales son, o deberían ser, como las que forman esta minoría. Por consiguiente, cuando un hombre tiene una aventura con una mujer corriente, o se casa con ella, se lleva una desagradable sorpresa al descubrir que su novia, o su esposa, es sexualmente "subnormal".

Por lo que se refiere, pues, a la sexualidad humana, así como a otras características y rasgos, debemos ser realistas y tener siempre en cuenta que existen diferencias de grupo e individuales. De lo contrario, nuestras relaciones heterosexuales serían saboteadas por especulaciones poco realistas.

"Arte y tecnica del Amor " Dr. Albert Ellis

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